FANDOM


 Después del borrego Editar

Archivo:Después del Borrego1.jpg

Sabina ayuda a su marido Dionisio a subir la es-calera que conduce a la oficina del Agente del Ministerio Público, a donde han acudido a pedir justicia. Dionisio tiene el brazo derecho caído, el pecho lle-no de cicatrices y mueve con dificultad el brazo y la pierna izquierdos. Llegan a la oficina y Sabina dice: 

- Señor juez, ya hace mucho tiempo que nos traen vuelta y vuelta y no vemos que la policía haga nada. Mi esposo quedó inválido como usted lo ve, y tiene ratos que se le va el sentido a resultas de los golpes y heridas que recibió. Yo tengo que tra-bajar duro junto con mis hijos para salir adelan-te, y los culpables andan riéndose de nosotros. ¿Qué no van a pagar lo que hicieron?. - Dionisio, tú explícale al señor qué fue lo que pasó. - Verá usted: nosotros tenemos una parcela en el (lalage, a orillas del río grande. Un domingo, a principios de Noviembre, el entonces presidente electo de Ixtlahuacán nos invitó a un convivio que organizó para festejar su triunfo en las eleccio-nes municipales.

Mi hermano me había avisado que ese día mata-ría un borrego para ofrecer una comida en el río para el señor Pablo Hernández, comerciante que se dedica a la compra de plátano, y que los invi-tados pasarían por mi parcela. Antes de irnos a Ixtlahuacán comenzaron a pa-sar camionetas por mi tierrita. Como ya estaba avisado por mi hermano de la comida que habría, no me tomó de extraño, sobre todo porque con mucha frecuencia dejábamos pasar gente con rumbo al río, por mi casa. Lo único que les reco-mendaba era que cerraran el falsete para que no se saliera el ganado. Ese día, en la vida de Dionisio y Sabina, el ama-necer fue transparente con fulgores encendidos y una brisa fresca del norte que avisa que el tiem-po va a cambiar en la costa. Es un viento recon-fortante que anuncia la terminación de los calo-res. Es como un soplo de bienestar que llega al final de un sacrificio. Las palomas alas blancas pasan surcando el cie-lo azul en compactas y zumbantes parvadas en busca de alimento y tierras cálidas, expulsadas de su solar nativo por los tempranos cierzos invernales. 

Dionisio prosigue su relato. - Después, supe que la mayor parte de las perso-nas que fueron con Don Pablo al río, se devolvie-ron temprano, y que los que se quedaron al últi-

mo fueron unos oportunistas que llegaron a la hora de la comida. 

- Nos fuimos a Ixtlahuacán mi mujer y yo. Allá convivimos con muchas personas conocidas en aquel lugar, y yo estaba con el pendiente de que se nos había hecho tarde, porque tenía que dar de beber al ganado en el río. - Llegamos a la casa y como está en lo alto, se al-canza a divisar para el lado de la playa y me di cuenta que todavía había varias camionetas es-tacionadas cerca del río. 

- Ensillé la mula y me dirigí hacia ese lugar. Ya las vacas estaban hechas bola enfrente del falsete, bramando porque tenían sed. - Al llegar al cercado, vi que las camionetas esta-ban tapando el paso en el falsete por donde yo debería arrear el ganado. Miré a un grupo de personas entre las que conocí a unos de San Mi-guel El Seco y otros de Las Conchas. Les pedí que ppr fávor movieran los vehículos para pasar las vacas a que bebieran en el río. - Al dirigirme a ellos, me di cuenta que estaban borrachos todos. Yo no oí que hicieran ningún co-mentario, pero se levantaron del grupo tres indi-viduos que se me acercaron, y cuando menos acor-dé, ya los tenía encima de mí echándome leñazos y golpes. De lo último que me acuerdo es que oí un trueno de disparo. De lo demás, ya no me acuerdo nada, pero mi mujer sí sabe lo que pasó enseguida. A ver Sabina, ahora tú hablas. - Cuando yo oí los disparos, les dije a mis hijos: - Vayan a ver que pasó. Su padre anda allá para donde se oyeron los balazos. Mis hijos agarraron un arma y se fueron con ese rumbo. Yo me fui atrás de ellos. Cuando mis hijos llegaron al río ya nomás alcanzaron a mirar las camionetas que se retiraban por otro camino en la playa y la polva-reda que dejaron. Vieron la mula en que andaba montado Dionisio y a él no lo miraron. Se dirigie-ron a donde estaba la mula y yo llegué enseguida de ellos. Lo encontramos tirado, inconsciente, bañado en sangre por los golpes que tenía en la cabeza y las heridas del pecho, tieso, como muerto. 

- Mis muchachos no alcanzaron a ver quiénes eran los que lo hirieron, pero Dionisio sí los vio y sabe quiénes son. Casi fue mejor que mis hijos no ha-yan podido conocerlos porque a lo mejor pagan justos por pecadores. - Ya estaba oscureciendito. Echamos a Dionisio a una bestia y lo llevamos hasta donde encontra-mos un carro. Lo trajimos a Tecomán. Cuando lle-gamos a la Cruz Roja, seguía tieso, con las quija-das trabadas y apenas se le echaba de ver el re-suello. Los doctores que lo examinaron nos dije-ron que la única esperanza de vida que tenía, era que lo lleváramos a Colima, pero que ellos creían que no viviría. 

- Lo llevamos a donde nos indicaron, pero allá nos dimos cuenta de que tenía un balazo que le atra-vesó el brazo izquierdo, la caja del cuerpo, y le salió por el otro lado traspasándole el brazo de-recho. Tenía otro balazo en el cuello y golpes en la nuca y en la cabeza. - De Colima nos mandaron a Guadalajara. Allá lo operaron. Duraron lo doctores como seis horas en la operación y dijeron que si vivía, sería un mila-gro. Le quitaron un hueso del pecho por los des-trozos que le hicieron las balas. - Después de varios meses, sanó del pecho, pero de la mente no quedó bien. Tiene ratos en que platica como es y puede dar razón de todo, pero para que es más que la verdad, en ratos puros desatinos dice y habla como si se hubiera bebido media botella de vino. 

- Digo yo, si hubiera habido motivo porque algo debiera él, pero lo único que hubo fue que les pi-dió que lo dejaran pasar con el ganado y porque los. incomodó, esos indinos lo andaban matando. - ¿Ya hasta para defender lo de uno se tiene que sufrir y exponer la vida?. - ¿A usted le parece justo esto señor juez?.

¡Interferencia de bloqueo de anuncios detectada!


Wikia es un sitio libre de uso que hace dinero de la publicidad. Contamos con una experiencia modificada para los visitantes que utilizan el bloqueo de anuncios

Wikia no es accesible si se han hecho aún más modificaciones. Si se quita el bloqueador de anuncios personalizado, la página cargará como se esperaba.

También en FANDOM

Wiki al azar